Presentación

"¡ Qué la comida sea tu alimento y el alimento sea tu medicina!". (HIPÓCRATES)

viernes, 28 de septiembre de 2012

ARROZ CALDOSO PORTUGUÉS (CON MARISCO)

Este verano hemos pasado unos días en Portugal en los que hemos aprovechado para pasear, disfrutar de los paisajes, los olores, de la luz, de la gente y…¡como no!, de la gastronomía portuguesa.

Hoy os traigo una receta típica de Portugal, el arroz caldoso con marisco. Es un plato que en los restaurantes portugueses suelen hacer, como mínimo, para dos personas.  Lo sirven, recién salido del fuego, en una cazuela de barro con tapa, así que, si váis a Portugal y os animáis a probarlo, cuidado de no quemarse la lengua con los primeros bocados. Se puede comer tanto con cuchara como con tenedor ( te ponen ambos cubiertos). Os puedo asegurar que acompañado de un buen Vinho Verde está delicioso.

A nosotros nos encanta este plato y solemos tomarlo cuando vamos a Portugal. En nuestra última visita a ese país, incluso compramos una cazuela de barro con tapa para poder elaborarlo en casa.

Aquí os indico como lo he preparado:
 
Ingredientes
  • 250 gramos de chipirones
  • 100 gramos de rape
  • 280 gramos de gambas enteras
  • 240 gramos de gambas peladas
  • 280 gramos de mejillones
  • 280 gramos de almejas
  • 350 gramos de berberechos
  • 500 gramos de arroz redondo
  • 400 gramos de salsa de tomate triturado natural
  • 150 ml. de vino blanco
  • 1 litro de caldo de pescado y marisco (un brick)
  • 650 ml. de agua
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • 4 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 5 clavos
  • 1 cucharada (de las de café) de hojas de cilantro picadas
  • ½ cucharada (de las de café) de pimienta negra recién molida
  • 7 u 8 hebras de azafrán
  • ½ cucharadita (de café) de especias para paella

Vayamos ahora con el paso a paso de la receta

Elaboración:

El día anterior tenemos que dejar las almejas y los berberechos a remojo en agua con sal, para que eliminen la arena que pudieran tener. Yo les suelo cambiar el agua tres o cuatro veces, dejando un par de horas entre cada cambio de agua.
Si vamos a utilizar marisco congelado, debemos descongelarlo con antelación. Lo sacaremos del congelador el día anterior y lo dejaremos en la nevera, para que la descongelación sea lenta.
Cuando vayamos a elaborar el plato, en primer lugar limpiamos los mejillones y los chipirones, y troceamos éstos en anillas.
Pelamos y picamos los dientes de ajo en trocitos pequeños.
Echamos el aceite de oliva en la olla de barro, añadimos el ajo y los chipirones.
Añadimos dos hojitas de laurel y dejamos unos minutos, hasta que los calamares empiecen a coger una ligera tonalidad rosada.


Incorporamos el vino blanco. Después echamos las gambas peladas y las gambas enteras. Metemos los cinco clavos en un recipiente para infusiones y echamos en la cazuela. De este modo, le aportarán sabor al plato y evitaremos encontrarnos los clavos al comer el arroz.
Añadimos el rape troceado y echamos el arroz. Removemos bien y dejamos unos minutos hasta que el arroz se vaya empapando en la salsa y quede ligeramente transparente

Incorporamos el litro de caldo. En este momento le echamos la sal y las especias (la pimienta negra, las hojas de cilantro, las hebras de azafrán y las especias de paella).
Dejamos que se vaya cocinando y después de unos cinco minutos, añadimos la salsa de tomate triturada.
Removemos bien y dejamos unos cinco minutos más. Añadimos más agua, que habremos calentado previamente en una olla aparte para no interrumpir la cocción en el momento de incorporarla al arroz.  Probamos para ver cómo está de sal, si está soso le añadimos un poco más hasta que esté a nuestro gusto.
Echamos las almejas y los berberechos en la olla
 Incorporamos los mejillones y dejamos que se termine de cocinar el arroz

Servimos calentito. Es un plato para "chuparse los dedos". ¡Buen provecho!

                             

Quisiera agradecer a Trini Altea, del blog La cocina de Trini Altea,  el haberme otorgado un estupendo premio (¡¡mi primer premio!!, ¡qué ilusión!!). ¡Muchísimas gracias, Trini!. Supongo que todos la conocéis, pero por si acaso hay algún despistadillo, os he puesto el enlace de este estupendo blog para que no os perdáis sus recetas.  

Y éste es el premio, que me gustaría compartir con todos los que siguen este blog, incluso aquellos que lo hacen desde el anonimato o el silencio, como muestra de mi agradecimiento por estar ahí y por vuestros comentarios.  Así que ya sabéis, este premio también es para todos vosotr@s. Besos a tod@s.
 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

CROQUETAS DE QUESO BRIE


Esta receta la saqué de un programa de cocina del canal V Televisión. El programa se llama “Ata a cociña” y el cocinero que lo presenta es Dani Guzmán.

Es un plato muy facilito, se prepara en un periquete y están deliciosas.



El Brie es un queso de pasta blanda elaborado con leche cruda de vaca. Se denomina así por la región geográfica francesa de la cual procede, la Brie. Está cubierto con una suave capa completamente comestible, formada por el moho Penicillium candida (y a veces por otras bacterias como la Brevibacterium linens) que aparece durante el periodo de curación. La pasta es de color pálido, marfil o amarillo claro. La textura es cremosa y el sabor delicado, aunque éste va adquiriendo un sabor más fuerte conforme madura. Desprende un ligero aroma a amoníaco.


Ingredientes (con estas cantidades me han salido 22 croquetas)
  • 400 gramos de queso Brie (dos cuñas triangulares de 200 gramos)
  • 2 huevos
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva

 En primer lugar tenemos que "pelar" el queso brie. Para ello será necesario mojar con agua fría el cuchillo que vamos a utilizar, así evitaremos que el queso se nos quede pegado en él. Volveremos a mojar el cuchillo cuantas veces sea necesario hasta eliminar toda la piel.

Tras haber quitado la piel de todas sus caras, procedemos, de nuevo con el cuchillo mojado, a cortarlo en pequeñas porciones.

Después batimos los dos huevos y echamos pan rallado en un plato. Pasamos las porciones de queso por el huevo

Y después por pan rallado.

Así quedan tras haber realizado ambos procesos
Después volvemos a pasar por huevo y, de nuevo por pan rallado. Le daremos una doble capa de rebozado para que, al freírlas, queden crujientes y no se salga el queso al derretirse.

Ponemos aceite de oliva en una freidora y cuando esté muy caliente, echamos las croquetas. Las dejamos tan sólo un minuto, hasta que se pongan de color doradito.

Las retiramos y las disponemos sobre papel de cocina para que se absorba el exceso de aceite. 
Deben comerse calentitas. ¡ Buen provecho!

lunes, 24 de septiembre de 2012

TARTA CREMOSA DE SANDÍA


Hoy os traigo una receta dulce muy sencilla y que le encantará a todo aquel que le "chifle" la sandía.

Para ser sincera, debo decir que la idea o sugerencia de la tarta me la dió "mi costillo".  Un día estábamos en el supermercado, haciéndo la compra semanal, y como suele ser habitual, él desapareció mientras yo hacía cola en la pescadería (¡no soporta el olor del pescado!). Al rato vino con una caja de gelatina con sabor a sandía (marca Royal) y me dijo: "Mira lo que he encontrado, debe de ser nuevo este sabor. ¿porqué no haces una tarta con ésto y le añades unos trocitos de sandía?". Debo decir que a él le pirra esa fruta. El caso es que compramos la gelatina y yo me puse a pensar y ...pensando, pensando...salió esta tarta que, por cierto, está deliciosa y es muy facilita. ¡ Si es que a veces mi chico tiene grandes ideas!.

Me he estado informando y he descubierto que la sandía proviene de una planta originaria de África, aunque hoy en día su cultivo está extendido por todo el mundo. El fruto de esta planta es bastante grande (normalmente pesa más de 4 kilos), y el record, hasta la fecha, lo alcanzó una sandía que llegó a pesar 122 kg. (¿con qué la abonarían?). 

La sandía es muy sana, ya que es un alimento muy rico en vitamina A y, en menores proporciones contiene también vitamina C y vitamina B, así como minerales como el manganeso. Por si sola es muy adecuada para dietas de adelgazamiento, porque tiene muy poquitas calorías, ya que el 90 % es agua. Pero no os fiéis, porque la tarta que he preparado es bastante calórica,  así que cuidado cuando cortéis las raciones. 

Para hacer este postre he combinado la sandía con nata, gelatina de sandía y, como base, unos sobaos pasiegos en las siguientes cantidades

Ingredientes
  • 1/2 kilo de sandía
  • 1 litro de nata
  • dos sobres de gelatina con sabor de sandía
  • 8 sobaos pasiegos (la cantidad necesaria dependerá del tamaño del molde que vayáis a utilizar)

Elaboración:

Cortamos la sandía en rodajas y la pelamos. Le sacamos las pepitas y la cortamos en cuadraditos. Los colocamos sobre el molde que vamos a utilizar.

En un recipiente ponemos a hervir el litro de nata. 


En el momento en que hierva, apagamos el fuego y añadimos la gelatina, removiendo hasta que se mezclen. Ponemos de nuevo al fuego y llevamos a ebullición otra vez, sin dejar de remover. 


Apagamos el fuego y volcamos en el molde, sobre la sandía que tenemos preparada.

Cortamos los sobaos a la mitad, para que la base de bizcocho no sea tan gruesa y los disponemos sobre la mezcla de gelatina y nata.



Dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego metemos en el frigorífico.
Debemos hacerla el día anterior a su consumo, para darle tiempo a que cuaje la gelatina y esté suficientemente sólida como para cortarla.

Antes de servirla le damos la vuelta sobre una fuente, ya que los sobaos deben de ser la base de la tarta.

 

Cortamos y servimos bien fresquita ¡ Buen provecho!. 

Aquí os dejo unas fotos del corte.


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